Godfather
El Godfather es uno de esos cócteles que sorprenden por lo sencillo que es y por lo bien que funciona. Lo conocí durante mi curso de coctelería y, para ser honesto, no esperaba que me gustara tanto. Normalmente no soy fan de los tragos muy fuertes o demasiado secos, pero aquí el amaretto cambia por completo la experiencia: suaviza, endulza ligeramente y vuelve el whisky mucho más amable.
La receta clásica usa solamente dos ingredientes: whisky escocés y amaretto, mezclados directamente en hielo. Nada de técnicas complicadas ni medidas exactas imposibles. Es un trago que casi invita a relajarse, y quizá por eso me gustó tanto desde el primer momento.
En mi caso lo preparé con Johnnie Walker Blonde y Disaronno, una combinación bastante equilibrada. El Blonde, al ser un whisky más suave y ligeramente dulce, se integra muy bien con el amaretto, que aporta ese toque almendrado que identifica al Godfather. El resultado es una copa que se siente elegante pero accesible, ideal para quienes quieren algo más fuerte que un cóctel frutal, pero sin llegar a la intensidad de un whisky solo.
Ingredientes
- 2 partes de whisky escocés
- 1 parte de amaretto
- Hielo en cubos
Preparación
- Llena un vaso corto (old fashioned) con cubos de hielo.
- Agrega 2 partes de whisky escocés.
- Añade 1 parte de amaretto.
- Remueve suavemente para mezclar y enfriar.
- Sirve y disfruta.
Notas personales
Algo que me llamó la atención es lo rápido que este trago se vuelve “peligroso”: sabe suave, entra fácil y el dulzor del amaretto hace que casi olvides que sigue siendo whisky. Es perfecto para momentos tranquilos, para tomarlo despacio, conversando o cerrando el día. Siento que es un buen ejemplo de cómo un pequeño ajuste —en este caso, añadir amaretto— puede transformar por completo la percepción de un destilado que, por sí solo, quizá evitarías.
También me pareció un trago útil para compartir con personas que normalmente dicen “el whisky no es lo mío”, porque ofrece un punto medio entre lo fuerte y lo dulce. Yo mismo no lo habría elegido por mi cuenta antes de probarlo, y ahora es una opción fija cuando quiero algo simple pero con personalidad.
Resultado
El Godfather queda suave, dulce en su justa medida y con un toque cálido de whisky que se asoma al final. No es un cóctel complejo ni pretende serlo: su encanto está en la simplicidad y en lo bien que se complementan sus dos ingredientes. Para mí se convirtió en una copa cómoda, fácil de beber y perfecta para ocasiones donde quieres disfrutar algo con carácter pero sin que resulte pesado o demasiado intenso.