Cóctel de Algarrobina
Hay cócteles que uno no se toma con apuro. El cóctel de algarrobina es uno de ellos. Es espeso, cremoso, dulce y reconfortante. Más que un trago para empezar la noche, es un cierre perfecto, casi como pedir un postre… pero en vaso.
Fue una de las primeras bebidas que probamos cuando empezamos a explorar el pisco, y desde ese momento entendí por qué es tan popular. No intimida, no es agresivo y se disfruta con calma.
Un cóctel que se siente como postre
La algarrobina tiene un sabor profundo, dulce y muy particular, que combinado con lácteos, cacao y pisco da como resultado una bebida densa y envolvente. Es un cóctel que suele encontrarse en restaurantes, muchas veces decorado con chocolate o canela, y que se pide más por antojo que por sed.
En mi caso, la primera vez que lo preparé en casa fue casi como excusa: quería probar una crema de cacao nueva que había comprado. El resultado fue tan bueno que mi esposa, después del primer vaso, me dijo algo muy claro: “mañana quiero otro”.
Y justamente ese segundo cóctel, el del día siguiente, es el que estoy documentando aquí.
Ingredientes
- 2 oz de pisco no aromático
(uvas recomendadas: Quebranta, Negra Criolla, Mollar o Uvina) - 2 oz de leche evaporada
- 0.5 oz de algarrobina
- 0.5 oz de crema de cacao
- 0.5 oz de jarabe de goma
- 1 yema de huevo
- Hielo
Decoración
- Canela en polvo
Preparación
- Coloca en la coctelera el pisco, la leche evaporada, la algarrobina, la crema de cacao, el jarabe de goma y la yema de huevo.
- Añade hielo en buena cantidad.
- Bate enérgicamente hasta que la mezcla esté bien integrada, fría y con textura cremosa.
- Sirve colando en el vaso de tu elección.
- Espolvorea ligeramente canela en polvo por encima.
Detalles importantes que aprendí
- La algarrobina es mucho más manejable a temperatura ambiente. Yo no lo sabía, pero fría se vuelve más espesa y cuesta que se disuelva bien en el batido.
- Si está recién sacada de la nevera, es fácil que quede algarrobina sin integrar pegada a la coctelera.
- Tenerla a temperatura ambiente permite que se mezcle mejor con los demás ingredientes y que el resultado sea más homogéneo.
- El batido fuerte es clave. Aquí no hay que tener miedo: mientras más energía, mejor emulsión.
- El pisco no aromático permite que los sabores dulces y cremosos sean los protagonistas, sin competir con notas florales.
El resultado
El cóctel quedó muy cremoso, bien balanceado y dulce, pero sin llegar a ser empalagoso. Se siente indulgente, pero no pesado. De esos tragos que se disfrutan lento, cucharada imaginaria incluida.
Y aquí va el veredicto más importante, el de mi esposa:
“Estaba muy rico, de hecho mucho mejor que los que solemos comprar en los restaurantes. Bien cremosito y el sabor no estaba tan empalagoso. A pesar de que no tenía el chocolatito, me pareció que era de muy buena calidad.”
Difícil pedir mejor reseña que esa.
Un clásico que vale la pena preparar en casa
El cóctel de algarrobina demuestra que no todos los grandes tragos tienen que ser complejos o alcohólicamente intensos. A veces, lo que uno busca es algo que reconforte, que recuerde a un postre y que se disfrute sin prisa.
Si nunca lo has preparado en casa, vale totalmente la pena intentarlo. Y si ya lo has probado antes, hacerlo tú mismo te permite ajustar el dulzor y la textura exactamente a tu gusto.
Porque al final, de eso también va este blog: probar, ajustar y disfrutar.